lunes, 13 de febrero de 2012

The Revenge of Shinobi


Más de uno soltará una lagrimilla cuando recuerde este juego que salió en 1989 en la Genesis/Mega Drive. De hecho la consola sólo tenía un año de vida por aquel entonces, por lo que sin duda fue uno de los primeros juegos estrella que llegaron al grandioso catálogo de la perla negra de Sega. La era de los 16 bit es para mucho la mejor de los videojuegos. Supuso la evolución como tal, pasábamos de la Nintendo y la Master System a la Super Nintendo y la Mega Drive. Fue el primer salto generacional que podemos delimitar tan claramente.

Esto si que eran portadas

The Revenge of Shinobi contaba una historia de lo más ochentera posible. Joe Musashi regresaba esta vez para liberar a su esposa, Naoko, de las garras de la organización Neo Zeed. Ni más ni menos, aquí somos el ninja más avispado capaz de destrozar todo un imperio por traer de vuelta a su frágil e indefensa esposa, no hay otra historia, algo así como encarnar a Sonny Chiba en una película de buenos contra malos.

Sentíd el fuego de la venganza en vuestras venas

El juego es un side-scrolling de toda la vida, un juego de acción con ciertos momentos de plataformas en las que tendremos que avanzar por distintos niveles, cada uno de los cuales divididos en dos partes y una última de batalla con jefe malo maloso. Vidas, puntuaciones y distintos niveles de dificultad para una jugabilidad que se basaba en el clásico “usar magia/atacar/saltar”, y que tenía como máxima "muere doscientas veces y quizá entonces te des cuenta de cómo hacer las cosas".

Dentro de la ya de por sí elevada dificultad de los juegos de la época, sobre todo en comparación con lo que hay ahora, The Revenge of Shinobi era considerablemente difícil. De hecho cuando lo rejugué hace bien poco pude comprobar como mi Némesis continuaba ahí intacta. Hablo de uno de los saltos más complicados a los que me he enfrentado jamás, y que me robaron una media docena de vidas (cotando las continuaciones claro) nuevamente. Para colmo, el saltito estaba en la fase siete, a vísperas del final, por lo que es de esos maravillosos momentos en los que puedes perder todo lo que habías conseguido, y ganar como regalo un nada despreciable sentimiento de tedio con el que volver a empezar desde cero era digno de los hombres más épicos.

Si lo habéis jugado, sentiréis escalofríos viendo esta imagen

Además de esto, el juego contaba con jefazos de final de fase muy difíciles, algunos demasiado, y se infringía el copyright como venía en gana. De esta manera, por los distintos niveles que íbamos atravesando, nos encontrábamos con clones de Terminator, Spiderman, Batman, Rambo y hasta de un Godzilla. Tal fue la cosa que tuvieron que recular y en las últimas versiones se vieron obligados a hacer cambios palpables en el diseño de dichos personajes.

¿Plagio? ¿Dónde?

El juego contaba con técnicas Ninjitsu (cuando eras un enano te sentías tan poderoso...) que debías conocer para utilizarlas en determinadas situaciones. Teníamos el Ikazuchi (protección para cuatro golpes), Karyu (daño a los enemigos), Fushin (aumentaba la altura del salto, y no, no valía para superar el salto de la muerte que puse antes) y Mijin (daño considerable a cambio de perder una vida, también conocido como ESTAFA). Cada uno de ellos, excepto el último, son cruciales en ciertas partes del juego. Por supuesto aquí no había tutoriales ni leches, tenías que descubrir tú todo gracias al ensayo y error.

Ninjitsu Karyu, el más bonico de ver

Ocho niveles con 3 fases en cada uno, que llevan al pobre Joe por bosques de bambú en Japón, bases militares americanas, chatarreros de Detroit o el terrible puerto de Nueva York (donde se encuentra la Némesis) con el objetivo de salvar a su amada (ay, el amor…). Todo ello con una música prodigiosa de Yuzo Koshiro, responsable entre otras bandas sonoras de Streets of Rage y conocido mundialmente por su remarcable labor en el noble arte del Chiptune. Sus composiciones son bastante ambientales y dan el pego, supongo que no le había dado todavía la locura esquizofrénica que luego sufrimos en el mencionado Streets of Rage.

Dos posibles finales y unos cuantos secretos (de los que se encuentran por casualidad) en un juego que a día de hoy luce actual, sobre todo por su buen nivel gráfico, bastante superior a otros juegos de 16 bit que salieron posteriormente.

Me meaba encima con esta imagen
Podéis ver más imágenes de mis días como experto ninja aquí.

PUNTUACIÓN
82/100

7 comentarios :

  1. Poh claro que sí.

    Ah, muy bonico está eso de que me dejes que actualizce a mí adivina la película con los 13 aciertacos que había ahora cuando he llegado a las 9 a mi casa. Muy bonico.

    ResponderEliminar
  2. Las veces que me habré quedado mirando esa portada en su época jaja. Pero jugarlo no había oportunidad.

    Sí que se ha conservado bien, tienen buena pinta los gráficos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Eso fue lo que pense cuando lo rejugue, mas al comprobar que fue de los primeros del catalogo

      Eliminar
  3. Respuestas
    1. 82 = The Revenge of Shinobi
      83 = The Revenge of Shinobi con Samu Alfageme como protanogista.

      Eliminar
  4. Grandísimo videojuego. La parte del salto es mortal... ahí se te puede ir todo tu esfuerzo al garete. Banda sonora prodigiosa, ambientación muy variada. Qué mas se puede pedir?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Encima el maldito salto está ya por el final, para que veas como se te van las vidas y continuaciones sin parar xD

      Eliminar