jueves, 17 de mayo de 2012

Assassin's Creed: Revelations



Assassin’s Creed: Revelations es el juego más continuista de todos cuantos ha sacado Ubisoft de la saga. El juego sirve de despedida para unos personajes con los que hemos pasado varias horas de juego, y actúa más como un epílogo que como una prolongación de la historia que vimos en Assassin’s Creed II y Assassin’s Creed: Brotherhood.


Debo ser de los pocos que disfrutó más con el primer Assassin’s Creed que con el segundo. Soy plenamente consciente de que el primero era repetitivo hasta decir basta, pero Altaïr me encantaba. Luego llegó Assassin's Creed II, objetivamente muchísimo mejor juego pero que a mí no me gustó tanto porque conocí a Ezio, personaje con el que jamás llegué a encariñarme. Más adelante caí en el error de que Assassin’s Creed: Brotherhood iba a ser una especie de spin-off con el único objetivo de sacar cuartos y me llevé una maravillosa decepción, siendo hasta la fecha mi Assassin’s Creed favorito. El más completo y el más variado.

Assassin's Creed: Brotherhood

Pero entonces anunciaron Assassin's Creed: Revelations. Cuando veía los trailers no podía dejar de emocionarme ante la idea de volver a saber de Altaïr. Al menos así lo vendían, un Assassin’s donde ambos protagonistas iban a ir de la mano y los pasos de uno llevarían a los pasos del otro. La introducción del juego, una excepcional secuencia de video, alentó esa impresión, pero una vez comenzado el juego no pude más que decepcionarme. A ver, lo ideal hubiera sido una historia donde manejaras a ambos, turnándose de secuencia en secuencia o algo así, pero supongo que era demasiado pedir, así que me hubiera conformado con que Ezio, único protagonista del juego, deambulara por Masyaf, Acre o Damasco en busca de… algo relacionado con Altaïr.

Lo que tenemos en Assassin’s Creed: Revelations es en realidad un Assassin’s Creed: Brotherhood 2. Si el salto del primer juego al segundo fue brutal y el Brotherhood fue la perfección del segundo, este Revelations toma la base de Brotherhood y la mejora muy minimamente. Es todo como en Brotherhood con algunas que otras novedades jugables, pero desde luego es el salto más pequeño de la franquicia en lo que lleva de vida. Era raro que Brotherhood pudiera ser tan bueno, más todavía viendo el ritmo de juegos que llevan (política de Ubisoft de siempre), pero lo consiguieron, y ahora con Revelations me temo que no (quizá el hecho de que ni dejaran pasar un año desde su lanzamiento tenga algo que ver).


Pero aunque parezca que esté criticando de algún modo Assassin’s Creed: Revelations en realidad lo estoy piropeando. Ya he mencionado unas cuantas veces que su antecesor es una maravilla, y que este incluye algunas mejoras, por lo que cualquiera puede deducir que no estoy diciendo que sea un mal juego. Al ser tan parecido al Brotherhood el hecho de que te guste o no va ligado a pequeñas cuestiones de gustos. Yo por ejemplo prefiero cien veces Roma a Constantinopla, pero entiendo que pueda pasar lo contrario.

Porque Ezio tiene esta aventura en Constantinopla, donde seguiremos encontrando todo lo divertido de Assassin’s Creed: Brotherhood. Seguiremos renovando la ciudad, sus monumentos (todos placenteramente escalables) y sus tiendas mientras vamos asentando nuestra hermandad de asesinos por la ciudad y por el resto de Europa (esa "Guerra del Mediterráneo" es más pesada que lo que teníamos en Brotherhood, pero tampoco es que esté mal). No hay caballos, cosa que eché en parte de menos, y el motivo es que la ciudad es infinitamente más pequeña que Roma, aunque está muy bien detallada. Lo que sí echo de menos ya es ir viajando de ciudad en ciudad como hacíamos en los dos primeros juegos. Ahora parece que se elige una ciudad atractiva y ahí nos quedamos durante todo el juego. Yo disfrutaba viendo nuevas ciudades y cambiando un poco los edificios que veía, daban mucha más sensación de variedad.

La torre del Gálata en la actualidad y en Assassin's Creed: Revelations

La presencia de Altaïr se limita a misiones que se nos venden como principales en cada secuencia pero que tienen un tufo a secundarias muy grande. En todo momento parecen un extra más desbloqueable, como cuando conseguíamos las llaves de Rómulo en Brotherhood. Ezio irá recogiendo fragmentos pasados de la vida de Altaïr que revivirá llevándole a distintas enseñanzas. Los fragmentos o llaves están escondidos en determinados lugares donde tendremos que vivir aventuras como pocas veces he visto en los Assassin’s Creed. Lo que conocemos como las catacumbas que nos llevan a los entresijos de las ciudades y templos (para salir por las tapas de las alcantarillas) en esta ocasión son magníficos, trepidantes y mucho mejores que en otras experinecias como asesinos. Con estas llaves viviremos en pocos fragmentos toda la vida de Altaïr, desde sus inicios hasta su final, y vuelven a dejarme claro que Altaïr es cien veces más interesante que Ezio.


Ezio Auditore me cayó fatal en su primer Assassin’s Creed. Del misterioso y serio Altaïr pasábamos a controlar a un niñato prepotente y mujeriego que se burlaba constantemente de sus enemigos. En Brotherhood sin duda se serenó, maduró y se tomó más en serio eso de ser un asesino (seguro que por eso me gustó tanto también), y en Revelations ya está mayor, por lo que toda esa actitud del principio se ha eliminado. Por cierto, debéis ver el cortometraje de animación Assassin’s Creed: Embers una vez terminéis Revelations, porque merece la pena. La verdad es que no sé si la evolución de Ezio estaba pensada en un principio, si se tenía en mente hacerlo un niñato para que vaya madurando con el paso de los juegos y se convierta en un Assassin insuperable, pero lo cierto es que su madurez es uno de los atractivos del juego.

Esta imagen es GOTY

Siempre hablamos de Assassin’s Creed y nos dejamos a Desmond. Olvidamos que realmente el personaje principal es él, y que algún día está llamado a ser el protagonista de un juego apoteósico donde le manejaremos. Por primera vez sabemos cosas del pasado de Desmond de una manera bastante concreta. Revelations arroja mucha luz a varias preguntas que dejaban los otros. La forma de saber de Desmond es mediante los conocidos como “viajes de Desmond”, una especie de juego aparte que es consecuencia directa de la moda indie en el mundillo de los videojuegos. En este modo manejamos a Desmond en primera persona mientras surcamos los entresijos de su dañada memoria. A modo de puzle, vamos insertando plataformas de dos tipos (una plana y otra con rampa) para ir avanzando e ir resolviendo los problemas que se nos plantean. Es bastante interesante, y está muy bien llevado, porque los escenarios están basados en fragmentos de su vida. Recuerdo las luces de las discotecas y la llegada a Abstergo como momentos memorables, pero son muy pocos los viajes que hay disponibles y se pueden hacer casi nada más empezar el juego, por lo que da la sensación de ser algo poco importante.

Cuando lo indie llega a Assassin's Creed

La historia como dije sí que da un paso agigantado, al menos refiriéndonos al final, porque las misiones son bastante intrascendentes. Además, las principales son bien pocas, y teniendo en cuenta que todos los juegos tienen más de la mitad de las misiones que parecen tutoriales la cosa se nos queda en insuficiente. Tan sólo al final las misiones cobran un carácter más atractivo (incendiar el puerto de Constantinopla es muy espectacular). Esta vez conseguir la sincronización total en algunas misiones (matar a un objetivo de la forma que te digan, no ser detectado, acabar una misión en un límite de tiempo…) cuesta más, aunque la dificultad en ese sentido sigue estando muy equilibrada.

Fight fire with fire!

El final, por primera vez, me pareció de lo más épico (aunque últimamente todo me parece así), y no es una basura como el del resto de Assassin’s Creed. Es inconcluso claro, pero no te deja con la sensación agridulce como los otros. Ves un final y sientes que es un final aunque no sea el fin de la historia, es algo difícil de explicar, pero yo quedé muy contento con él, sobre todo porque hay más relación entre todos los protagonistas implicados, que es como yo pensaba que iba a ser todo el juego. Eso sí, los títulos de crédito son más largos que todo el juego.


La jugabilidad de Assassin’s Creed ha sido criticada en muchas ocasiones. Que si es imposible morir, que si es todo el rato tener apretado dos botones y ya se hace todo… Parece que en Ubisoft han tomado nota de toda esa clase de impresiones y llevan intentando acabar con esa idea mucho tiempo. Sigue siendo posible matar una cantidad ingente de soldados pero cada vez va costando más. Más os vale aprender a ser silenciosos (sí, me refiero a vosotros, yo ya me siento como un ninja) porque me da que en el Assassin’s Creed III poco os va a valer eso de ir de cara cuando los enemigos van con rifles en lugar de cuchillos. En cualquier caso, en este Revelations cada tipo de guardia tiene su “truco”, y si lo desconoces te costará mucho zafarte de ellos. Lo de apretar dos botones y que se ponga a hacer todo sigue siendo un poco así, pero han incluido alguna que otra novedad para que no sea tan rutinario.

La principal novedad a nivel de combate y también estratégico son las bombas. Al principio te asustan mucho, porque te dan toda la información de una y no te enteras de nada. Hay una gran variedad de bombas, y dominarlas es bien sencillo y muy divertido. Podemos echar esencia de mofeta a un guardia para que se separe de todo el mundo y así poder matarlo, lanzar bombas llenas de sangre para que se crean que están heridos y entren en pánico, envenenamientos, bombas de abrojos, cables trampas que detonan al contacto, bombas adhesivas perfectas para eliminar patrullas e incluso bombas de oro que lanzan montones de oro para que los paseantes se crucen en el camino de los guardias que te persiguen.

Bombas de sangre, la utopía vampírica

El otro componente importante de Revelations son los “minijuegos” de estrategia, pero me temo que no ha salido tan favorecido. Sí, está bien más o menos, pero no llegó a gustarme (es que a mí los juegos de estrategia no me gustan en absoluto). Cada vez que los templarios ataquen una de nuestras guaridas nos veremos en la obligación de defenderla. Es entonces cuando accedemos al minijuego donde tendremos que comandar las fuerzas defensivas poniendo barreras en las calles, asignando asesinos a los tejados y montando barricadas con armas de fuego y cañones que eviten el paso templario. Creo que en Ubisoft se dieron cuenta de que no era una apuesta muy interesante y se ha dejado como una penalización para aquellos que no consigan reducir su notoriedad. Para reducir la notoriedad lo de siempre, sobornar heraldos y asesinar a guardias templarios. Si no lo conseguimos en cierto tiempo tendremos que hacer frente al minijuego, pero si mantenemos la notoriedad baja sólo tendremos que hacerlo en la misión/tutorial del principio (a menos que queráis los logros, como hice yo).


Ahora que digo eso, por supuesto volví a pasarlo al 100%. Estoy particularmente orgulloso de decir que me paso un Assassin’s Creed al 100% (¡y sin guía! Que los de ahora vale, pero conseguir los estandartes del primero sin guía… tela). Sigue siendo igual de divertido que siempre (menos en el primero) el ir caminando y ver en el mapa algún indicativo de tesoro, páginas de un libro, fragmentos del Animus y demás tonterías que los de Ubisoft nos ponen como excusa para tirarnos diez horas más jugando. Por si no fuera poco, seguimos contando con logros de cada gremio y los logros uplay (los más enrevesados pero igualmente divertidos). Conseguir todo ello vuelve a hacerte sentir bien, y no como otros tantos juegos donde hacerlo es más un sufrimiento que una diversión.

Por último, el apartado técnico ha empeorado sensiblemente. Visualmente no, sigue siendo igual y eso, pero la optimización ha bajado mucho. No sé si es porque la gente se quejaba de que había bastante popping y han decidido aumentar la distancia de objetos que cargan en pantalla, pero en ocasiones el juego pide demasiada máquina. Si encima nos ponemos a llamar a nuestra hermandad de asesinos y nos ponemos a lanzar bombas de humo los ordenadores más potentes se las van a ver mal para mover todo con fluidez. Visualmente igual, como dije, pero eso empieza ya a ser un problema. Bueno, tú te paras medio segundo a admirar el paisaje y piensas que es insuperable, pero ha habido tantos juegos en tan poco tiempo que ya estamos acostumbrando el ojo a los gráficos. En cuanto al sonido, Jesper Kyd repite con éxito en la música, dando otra banda sonora magistral. Todo lo demás, FX y tal, lo de siempre. El doblaje al español sigue rozando un nivel excelente, aunque ya no contamos con el mítico “¡QUÉ EMOCIONANTE!” de Leonardo da Vinci.

En definitiva, un juego muy bueno pero demasiado continuista. El Brotherhood me pareció mejor, pero ya sólo por haber visto el final me ha merecido la pena. Una despedida para Ezio y Altaïr antes de involucrarse en Assassin’s Creed III, juego que por lo que parece lleva en desarrollo más tiempo del que se creía y que arroja dos conclusiones. La primera es que Brotherhood y Revelations lo han hecho en los recreos del Assassin’s Creed III, y la segunda es que más les vale que el cambio sea significativo o parecerá que Ubisoft quiere exprimir todavía más la gallina de los huevos de oro. Espero que cuando acaben las andanzas del nuevo asesino, llamado Connor (y todos los trescientos juegos que sacarán con él) empecemos de una vez con Desmond, y no tengamos que irnos ya a la siguiente generación.

El rey ha muerto, larga vida al rey

Aquí tenéis el ranking personal de Assassin's Creed hasta la fecha -de lo que podemos considerar saga principal-.

1 - Assassin's Creed IV: Black Flag. Si no cojeara en historia sería casi el juego perfecto.
2 - Assassin's Creed: Brotherhood. Sentó la estructura de los nuevos Assassin's.
3 - Assassin's Creed: UnityPor momentos roza lo mejor de la saga.
4 - Assassin's Creed: RogueSi no existiera Black Flag, sería de lo mejor.
5 - Assassin's Creed: Revelations. El juego que me reconcilió con Ezio.
6 - Assassin's Creed II. La contestación a las críticas sobre lo repetitivo del primero.
7 - Assassin's Creed. Altaïr sigue siendo el mejor personaje de toda la saga.
8 - Assassin's Creed IIIImagina ser Mamá me gustó más.

Y aquí tenéis el resto de análisis de spin offs y similares.

Assassin's Creed Chronicles: China. Interesante nuevo sistema.
Assassin's Creed Chronicles: India. Se le ven más sus carencias.
Assassin's Creed Chronicles: Russia. El cierre de la trilogía acaba siendo el mejor.
Assassin's Creed: Liberation HD. Primo hermano del III, pero con poco mejor.
Assassin's Creed: Bloodlines. La sosez hecha videojuego portátil.

PUNTUACIÓN
7.5


2 comentarios :

  1. Iba a poner un comentario pero me lié a analizar un poco el juego así que lo he cambiado para dejarte este diciendo que ya lo he terminado y que lo poco que había escrito antes lo usaré para una entrada en el blog xD

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  2. Oh, ya? Hiciste el 100%? Te ha durado poco no? A mi me duro bastante, 32:01:10 tengo registrado en How Long to Beat xD.
    Me mantendre al tanto de la actualizacion *_*

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