sábado, 2 de junio de 2012

Prince of Persia: The Two Thrones

El último viaje del Príncipe por la pasada generación es un colofón digno de toda la saga. Hablar de la pasada generación es hablar del reinado del Príncipe de Persia como una de las trilogías más características y carismáticas de la época. The Two Thrones es el punto para una saga que ha demostrado ser inmortal.


EL primero de la trilogía, Prince of Persia: Sands of Time, me gustó notablemente. Todavía con sus errores de cámara tan insufribles y todo eso volví a revivir uno de los mejores juegos de paltaformas en tresw dimensiones. Luego, sufrí más que disfruté mi repaso de Warrior Within, el segundo de la saga que tornaba todo mucho más oscuro y violento. El último, del que hoy voy a hablaros, es la perfecta mezcla de ambos. ¿Te gustó más el primero que el segundo? ¿Pasó lo contrario? Estás de enhorabuena en ambos casos, porque Prince of Persia: The Two Thrones contenta y con creces a ambos amantes del género.

Bien es cierto que no es tanto como he dicho. La tercera y última entrega es más como el primero que como el segundo. Al menos está pensado para ser más como el primero que como el segundo, porque que tú luego lo conviertas en un Warrior Within II es otra cosa. La magia del juego es conseguir aunar en un mismo juego los requisitos de amantes de ambos juegos pasados. La solución, que una vez la vemos es sencilla, no lo es tanto, y hay que felicitar a Ubisoft en ese aspecto. Básicamente podemos pasarnos el juego luchando de vez en cuando y aplicando la gran novedad, las muertes silenciosas. De esta manera minimizaremos combates y, salvo en algunas ocasiones, el juego es casi todo el rato un juego de plataformas muy divertido. La otra opción, para los que busquen más gresca, es olvidarse de que existen dichas muertes silenciosas y ponerse a pelear a dos  manos contra todo ser que aparezca en pantalla, como toda su vida ha hecho un buen Conan.

¿Os suena?

Como digo, el juego está pensado para pasarlo de la primera manera. Si elegimos esta forma tendremos que aprender a pasar desapercibidos y colocarnos en la espalda de nuestros rivales, o incluso ponernos en una posición privilegiada escalando de plataforma en plataforma para conseguir que se nos active ese modo depredador. El modo depredador es simple, es una muerte por la espalda (ay Dios, si Conan viera esto…) con QTE. Tendremos que pulsar el botón de ataque en el momento justo para evitar tener que luchar directamente contra ellos.

No es un Splinter Cell

Si elegimos el otro modo, el enfrentarnos de cara a nuestros rivales, disfrutaremos de las ventajas y desventajas que ya comenté en Warrior Within, porque no se han molestado en mejorar absolutamente nada del sistema de combate (que ya era muy bueno). Es una prueba de que el juego está pensado para ir en plan sigiloso, tan sólo un par de retoques en el sistema de combate y nada más. Está claro que el tener que luchar con ciertos enemigos se percibe más como una clara penalización que como un placer ocasional.

Repito: No es un Splinter Cell

Se vuelven a muchas de las cosas del uno que se echaban de menos en el dos. Ya digo que Ubisoft se puso bastante las pilas en cuanto al feedback recibido. Llama la atención que todo se cuente nuevamente como un cuento, aunque bastante más serio que en la primera parte. Se echaba mucho de menos la forma de contar la historia, y esta vez a manos de Kaileena (la cual es horriblemente fea en comparación con la del Warrior Within) se nos irán narrando nuestros pasos y aportando luz sobre cuestiones de la historia que quedan cojas en más de una ocasión. También se recupera la linealidad en el juego, y gracias a Dios. Es imposible perderse porque nos encontramos en un avance continuo, nada de regresar sobre nuestros pasos ni cosas de esas. Otra cosa que se recupera es un personaje muy querido del uno, Farah, la cual traerá consigo el sentido del humor que se perdió en el segundo y que intoxica nuevamente al príncipe, dando varias de esas conversaciones divertidas que tenían en el primer juego (aunque esta vez un poco más forzadas).

¡¡Pues vámonos de Farrah otra vez!!

Y en cuanto a las novedades de The Two Thrones… casi todas van orientadas a la parte plataformera. Se han añadido nuevos movimientos y animaciones a un plantel que ya parecía lleno. Ahora nuestra daga (que no es la del tiempo) servirá de mucho, permitiéndonos clavarla en ciertos soportes de las paredes para engancharnos o activar interruptores. Parece una tontería, pero todo ello da una agilidad nueva y sorprendente a todo el juego. Llevo tres Prince of Persia seguidos, todos ellos rejugados y no me he cansado ni una vez de correr por las paredes.

Y estas cosas que te hacen saltar en diagonal

También hay otras novedades más cantosas, como las carreras de carros, que son bien recibidas a pesar de su simpleza, o las luchas contra jefes de fin de fase (por llamarlo de alguna manera). Estas batallas suelen combinar con maestría plataformas y combate, requiriendo en muchas ocasiones que tengamos que escalar hasta llegar a un punto débil y poder realizar nuestro ataque (que culminaremos también a base de QTE). La batalla final es una buena prueba de ello, y el resto de jefes que nos encontramos de camino nos pondrán en apuros en más de una ocasión, casi siempre por la parte de combate más que por la plataformera (que ya llevamos tres príncipes, ya sabemos dar saltos majetes).


En The Two Thrones tenemos como compañero a nada más ni nada menos que el otro príncipe. El otro yo de nuestro personaje corrompido por las arenas y sediento de sangre y destrucción. De vez en cuando (más de las veces que querríamos) nos convertiremos en esta extraña criatura que tiene como arma principal las cadenas. Con ellas realizamos nuevos movimientos, tanto de combate como para las partes plataformeras, y en general somos más poderosos, pero nos vemos obligados a correr en busca de agua mientras nuestra vida va mermando poco a poco.

Ya he dicho en más de una ocasión que no soy muy amante de ir contra el tiempo en ningún juego. Me gusta ir tranquilo y viéndolo todo sin ir a lo loco de un punto A a un punto B. No está mal tampoco, pero por ejemplo prefiero al Dahaka que aparecía en el Warrior Within a las carreras en busca de agua de The Two Thrones. De todas formas este otro yo del príncipe da momentos buenos, sobre todo en las conversaciones que mantiene consigo mismo peleándose con él sobre lo que está bien y lo que está mal.

Niggah Prince

Vamos ya con la parte mala del juego. Sí, el juego reúne lo mejor del primero y del segundo… pero simplemente lo reúne, no hace nada con él, no lo mezcla. Está disponible para quien quiera, pero nada más. No realiza nada innovador ni arriesga en absoluto. Junta lo mejor de ambos juegos pero no sale de él un juego nuevo, tan sólo la suma de ambas partes.

También hay otras cosas malas a nivel más técnico. Bueno, malas no, porque no hay realmente nada malo en el juego, pero sí cosas mejorables. Las panorámicas por ejemplo, marca de la casa en los dos anteriores juegos y que realmente ayudaban al jugador (por las carencias de las cámaras) aquí no están presentes. Tan sólo se nos permite usar la cámara panorámica en determinadas ocasiones, mientras que en los otros juegos había una cámara preparada en cada parte. Además, los gráficos están algo mejorados pero no suponen el avance que se dio desde Sands of Time a Warrior Within. Bueno, no es que fuera un avance grandioso como tal en aquel entonces, pero sí que se rediseñó todo para que fueran gráficos totalmente distintos a pesar de usar el mismo motor. Aquí no, aquí sí que se reciclan cosas sin ningún tipo de pudor y no vemos gran variedad con respecto a los anteriores juegos. Algunos buenos efectos de luz (aunque se pasan con la iluminación) pero nada reseñable. La música torna hacia el género tetería nuevamente.


La historia no está mal, creo que la liaron demasiado en Warrior Within, tanto que al empezar, si terminaste con el final equivocado (la mayoría lo hizo) te dicen que no fue real y te cuentan el verdadero final (hombre, es que no estaba de moda eso del Mass Effect de importar partida). Como digo lo mejor no es lo que cuentan, si no cómo lo cuentan. Pasó en el primero y vuelve a pasar en el segundo. El final es bastante convincente y también bonito (y es una antesala de Assassin's Creed, al menos visualmente), dejando nuevamente claro que el segundo fue un episodio demasiado oscuro y que realmente la base fue el primero. La galería de imágenes desbloqueables es otro aliciente del juego, ya que tiene arte de los tres juegos de la saga y siempre es una curiosidad digna de ver.

Es un buen juego donde la dualidad reina por doquier. Dos personajes femeninos que han marcado la vida del príncipe, dos príncipes luchando por un trono o dos modos distintos de jugar a un mismo juego. Una dualidad que hace más bien que mal pero que podría haberse explotado todavía más.


The Two Thrones es un buen cierre para la trilogía. Terminar un análisis de la trilogía de las arenas del tiempo y no mencionar el Assassin’s Creed es poco más que un sacrilegio, porque efectivamente Ubisoft se centró posteriormente en la niña de sus ojos. Un Assassin’s Creed que en principio iba a ser Prince of Persia: Assassins, y que Ubisoft se ha dedicado en los últimos meses a filtrar como tal, no sabemos con qué intereses. Todo huele a un nuevo Prince of Persia. Desde luego el paso de los años no ha matado al príncipe ni mucho menos desde que apareciera, y una hermandad de asesinos no va a conseguirlo tampoco. Quizá algún día se le devuelva al príncipe su flamante reinado.

Prince of Persia: Assassins

Así que, de un vistazo general, el primero puede que sea el mejor. El segundo es para echarle de comer aparte, parece un capítulo fuera hasta de la historia (ojo, que no es mal juego, que a mí la primera vez meencantó y ahora simplemente me gusta). El tercero bien puede ser mejor que el primero, pero el primero llegó antes y por tanto es el que se lleva todos los premios de originalidad, concepto y demás. En cualquier caso, como trilogía, es de lo mejor que se ha hecho en la pasada generación.


PUNTUACIÓN
7

3 comentarios :

  1. Me ha dejado con buen sabor de boca el texto, a ver si un día me pega una venada y le doy una rejugada a la trilogía.

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    1. Pues ya sabes! Aunque la cámara del primero igual te desquicia como me pasaba a mí.
      No sé si lo has jugado, pero el de "las arenas olvidadas" es uno de los grandes tapados que he jugado. No tiene nada que ver con la trilogía pero ahí queda xD

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