sábado, 29 de septiembre de 2012

1916: Der Unbekannte Krieg

1916: Der Unbekannte Krieg es un juego que mezcla unas cuantas cosas que hará que más de uno se lleve las manos a la cabeza. Lanzado en 2011, es un juego independiente que ha tenido cierta repercusión teniendo en cuenta su condición de gratuito. A pesar de tener cosas buenas, no es una experiencia que recomiende con especial énfasis.


Desarrollado bajo el sello de Dadiu,  1916: Der Unbekannte Krieg es un Survival en primera persona, un "avoider game" como pone en su página oficial y desde donde podéis descargar el juego de forma gratuita. Contamos con bengalas, las cuales no son remarcablemente útiles, y un rifle. Sin embargo, el objetivo del juego no está en enfrentarse a los peligros que acechan en el juego, así que el rifle no es ni necesario.

La historia no tiene mucha miga. Encarnamos a un soldado en la primera guerra mundial (hay que reconocer que el hecho de que sea en la primera y no en la ya tan trillada segunda le da más valor) que nos muestra un papelillo con las indicaciones "encuentra la escalera". Pronto nos damos cuenta de que nuestra misión no es tan sencilla, ya que nos encontramos entre las trincheras laberínticas de un lugar en guerra y perdernos por ellas es lo normal.

El Profesor Leiten

Pronto divisamos, tras pasar unos cuantos cadáveres, a nuestro enemigo. Dinosaurios. La trinchera cuenta con varias de estas criaturas que se han dedicado a potenciar sus ansias carnívoras con tus compañeros. No, no estamos ante Dino D-Day ni nada de eso. Aunque la mezcla produce risa, el juego consigue tener la ambientación suficiente como para mantenernos en tensión, por muy absurdo que suene.

Tomad poligonacos

Así que, tras morir un par de veces acabas finalmente encontrando un búnker, el cual contiene un mapa en una pared que nos servirá de guía para encontrar la salida. No podemos llevarnos el mapa, por lo que la gracia del juego es memorizarlo todo lo posible y conseguir así todo lo necesario para llegar a la escalera. Encontrar este búnker y mirar el mapa unas cuantas veces es vital si quieres salir con vida de ahí abajo. Lo malo de ello es que una vez que has visto el mapa unas tres o cuatro veces ya te lo conoces (también requiere de memoria fotográfica, claro) y directamente ni vas al búnker.

La única luz al final del túnel que verás

Un punto fuerte del juego es la forma que tenemos de defendernos de los dinosaurios. Podemos, además de usar lo mencionado con anterioridad, extraer trozos de carne de los cadáveres de nuestros compañeros para lanzarlos a modo de cebo y poder evitar a las criaturas. Esto funciona bastante mejor que las bengalas, y es absolutamente indispensable para nuestro progreso. De todas formas, es un juego más de sensaciones que de jugabilidad. 916: Der Unbekannte Krieg goza de una buena ambientación. Los gráficos no son gran cosa, pero los filtros que precisamente disimulan sus carencias le dan un tono penumbroso bastante curioso. Oiremos el estallido de bombas y demás sonidos de guerra genéricos del exterior, lo cual choca con la soledad e intranquilidad que se respira dentro de la trinchera.

Los soldados muertos te echarán una mano, literal

Pero el principal fallo del juego es que es un juego de una sola vez. Tras conseguir nuestro objetivo y ver el agridulce final no tenemos necesidad ni ganas de volver a vivir la experiencia. No ocurre como con otros juegos como Slender (el favorito de Sick), donde hay aleatoriedad y cada partida es diferente. Aquí todo está prefijado, todo está en el mismo sitio y hay que hacer todo de la misma manera. Teniendo en cuenta que el juego dura unos diez minutos y que no debería tomar más de media hora hacerse con él, el resultado es un juego de usar y tirar.

Todo el resto de fallos, como el deficiente aspecto de los dinosaurios o la forma tan mareante de moverse de nuestro protagonista son perdonables, pero lo anterior no tanto. Bajadlo y probadlo, que aunque no es algo que vaya a marcar vuestras vidas tampoco es que vayáis a sentir que habéis tirado el tiempo a la basura.

También es posible que la historia sea la leche y yo no me haya enterado...

PUNTUACIÓN
4

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