lunes, 24 de septiembre de 2012

Constantine

Aproveché que vi hace poco Constantine para jugar al juego. La verdad es que es una tontería, porque hay muy poco en el juego que se parezca a la película. Una historia alternativa, con los mismos protagonistas y algunas cosas en común que aprovechó el tirón de la película para salir al mercado. No podemos decir que Constantine sea una adaptación de la película, pero sí que está fuertemente basado en ella.


Y claro, a su misma vez la película está basada en el cómic, el cual desconozco por completo (aunque no me importaría echarle un ojo, he de decir). Así que si esperáis que os diga si es fiel y todas esas cosas, pues ni idea. Lo que sí os puedo decir es que me lo he pasado bien jugando al juego. Bien, que no pletórico, no confundamos tampoco las cosas como son.

Muertos o no, yo los veo a todos muy parecidos, agente

Constantine es un videojuego de acción en tercera persona, un 3PS que lo llaman. Una especie de Max Payne, con un movimiento con tiempo bala incluido que es estúpido e inútil a partes iguales. Un juego de acción sin mayores intenciones, que se disfruta más que se sufre a pesar de que tiene algunas cosas que lo hacen bastante malo y que no merece la pena pararse mucho en él por sus carencias. Es un juego muy rápido, pasillero y poco complejo, que se resume en pegar tiros y lanzar hechizos cada vez que tengas la barra llena.

Ejecutando el movimiento más inútil de los videojuegos

El personaje, John Constantine, está recreado en el Keanu Reeves de la película. No es que se le parezca, pero se le da un aire (en las escenas de video menos que durante el juego). Lo mismo pasa con el resto de personajes que vemos en la película y que van desfilando por el mundo del videojuego con bastante acierto a la hora de ser recreados, la mayoría mejor que nuestro protagonista. Nos encontraremos con fragmentos de la película y guiños para todos aquellos que la hayan visto, pero la historia difiere en su proceso a pesar de contar con las mismas piezas y las mismas intenciones. El final es un poco soso.

John Constanreeves

Muchos demonios, armas, artefactos, algún que otro puzle y diversión moderada. La mejor noticia que da Constantine es que a día de hoy, jugarlo no es un quebradero de cabeza. No sientes injusticia contigo mismo cuando lo juegas como le pasa a otros juegos que envejecen fatal. También es cierto que todavía no le ha dado tiempo a envejecer en exceso. La jugabilidad tiene serios problemas que luego mencionaré, pero su dificultad bien ajustada y su poca valentía hacen que Constantine salga ileso. No será recordado en tu memoria, ni para bien ni para mal, y teniendo en cuenta lo mal que está el mundo de las adaptaciones (aunque dijera que no es una adaptación como tal) es un piropo.

No difiere mucho de Albacete en verano

Constantine tiene sus fallos, más allá del mero hecho de su mediocridad. Gráficamente, y técincamente en general, es superado por todos los juegos de su época y género. Todo muy simple, todo muy plano, ningún detalle que admirar más allá del infierno que se nos enseña al principio. En cuanto a jugabilidad, tiene un grave problema, y es que nuestro personaje se queda encajado en todas las paredes con las que choca. No sé muy bien qué es lo que pasa pero cuando topas con una pared, Constantine decide girar hacia la misma como si una extraña física le empujara a ello. Es difícil de explicar, pero es sumamente incómodo.

Y este puzle también es un fallo infame y odioso

Contamos con varios hechizos, aunque se echa de menos alguno más que usar voluntariamente. En la parte final hay tantos demonios que en cuanto usamos un hechizo para eliminarlos se nos rellena la barra inmediatamente, por lo que prácticamente podemos lanzar los hechizos hasta el infinito. Hay otros hechizos contextuales, que nos permiten viajar de nuestro mundo al Infierno y viceversa para acceder a partes bloqueadas del camino o resolver puzles y encontrar secretos. Las armas son bastante útiles, algunas actúan como metralleta, otras como escopeta y otras como rifle. Ninguna de ellas está de relleno y cada una es útil para una situación distinta.

De rave

Además de todos los hechizos y demás poderes también tenemos una visión especial que nos permite ver en la oscuridad, identificar enemigos y encontrar secretos. Nos marca muchas veces el camino, y es más útil de lo que nos puede parecer en un principio. De hecho, no me extrañaría que hubiera gente que se pasara el juego con esta habilidad, aunque sea incómodo para la vista y todo se torne en un todavía más mediocre FPS.

La visión especial, muy... negativa

Un juego simplón y directo, sin meterse en líos ni haciendo que el jugador padezca en exceso (hay ciertas partes, como los combates con los Behemoth, que son repelentes). Pasa sin pena ni gloria y ni siquiera sirve como complemento para el mundillo, pero su corta duración y su rapidez permiten que se disfrute en cierta manera. Eso sí, los extras que vamos desbloqueando son bastante dignos, con el clásico arte conceptual pero también entrevistas y otras cosas bastante más interesantes que lo de siempre.


PUNTUACIÓN
5.5

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