miércoles, 23 de enero de 2013

Nanashi no Game

Hoy toca hablar de un juego que salió como más votado en su respectiva encuesta en el último ¿A qué juego quieres que juegue? y que fue recomendado por el simpático, atractivo, ídolo de masas y rompecorazones NeoJin. Bueno, la verdad es que el tal NeoJin ese a mí no me cae tan bien, y es que Nanashi no Game es un juego de lo más decepcionante que he tenido el dudoso placer de jugar en bastante tiempo.


La culpa es mía por hypearme a mí mismo durante casi más de un año. Como dije alguna vez en otra entrada, es un juego que empecé a jugar pero que me gustó tanto que decidí esperar a jugarlo en un idioma más humanamente descifrable para mí que el japonés. En ese lapso de tiempo pude crearme unas expectativas que luego a la hora de jugar el juego entero no se han alcanzado ni de broma. Todo lo que viví en aquella primera partida en japonés es justo lo único bueno que tiene el juego. A partir de ahí (el tercer nivel o así), la cosa se vuelve aburrida, monótona y, sin lugar a dudas, muy lejana al miedo que prometía en un principio.

O quizá es que simplemente me acostumbré a ver el mismo fantasma una y otra vez perseguirme con bastante desacierto. Quería sentir miedo, y yo tengo especial fe en todo el terror asiático desde que vi La Maldición. Por culpa de ello, me he tragado como cuarenta películas del país del sol naciente (sí, sólo Japón, si sumo el resto de países asiáticos la cosa es muy grave) de fantasmas que atormentan al ser humano constantemente y no descansan hasta que sus penurias son resueltas, vía telefónica, VHS, internet, gatos, pelucas, fideos, canciones malditas de popstars... espera no, esa creo que era coreana. En fin, que he visto un montón y probablemente pueda salvar cuatro de ellas, pero yo sigo teniendo la misma fe.

Nada más terrorífico que un kanji

Pero el juego era distinto. Puede que el género como tal esté trillado, pero en los videojuegos yo no conozco cosa igual. Un juego que llega a tu consola por descarga directa y por arte de magia. El propio juego se basa en la DS para recrear los menús y el funcionamiento en general. La idea suena mucho más original de lo que luego vamos viendo. El juego está, evidentemente, maldito, y hay una historia detrás de su cancelación muy enigmática y por supuesto traumática. Lo que ocurre en el juego ocurre en la realidad. De esta manera, iremos recibiendo "trozos" del juego que debemos completar para luego comprobar como lo que pasaba en el juego se recreaba en cierta manera en la vida real. Es esa parte del juego lo que realmente gusta. El juego dentro del juego es lo verdaderamente interesante, porque al salir al exterior lo único que podemos aplaudir es la riqueza gráfica de los escenarios.

Nada más terrorífico que gráficos de NES

No sé muy bien como catalogar el juego. No podemos interactuar con nada que no sea parte de la historia, no podemos coger objetos ni defendernos de los fantasmas. Nuestra misión será huir de ellos y no mirar atrás. Al principio puede tener su cosa, pero luego acabas casi riéndote de los fantasmas que dan de todo menos miedo. Torearlos es nuestra principal función, y quien haya jugado al Resident Evil (a la trilogía antigua) tendrá gran facilidad para esta clase de toreos. Correr y correr, esa es nuestra única función.

Así que, como no te atraiga lo más mínimo la historia no tendrás ni motivación para seguir jugando. Lo que empieza prometiendo acaba por ser un juego mediocre que tiene una jugabilidad extremadamente pésima. Si la historia te llega, felicidades, pero no esperes nada distinto a lo que hayas podido ver en cualquiera de las pelis de nivel ínfimo que han salido con fantasmas azulados como malignos enemigos. Como juego, demasiados problemas jugables como para que no llegue a parecer insufrible y tremendamente pesado.

Nada más terrorífico que un recepcionista apitufado que repta hacia ti

Un juego malo y casi incompleto. Su idea está bien, y los gráficos también, pero la jugabilidad es de risa. Nuestro personaje no hace más que tropezar con paredes y todo lo que haya de por medio dificultando el movimiento, que ya de por sí es más que ortopédico. Hacerle correr requiere que pulsemos una combinación en el pad direccional y la pantalla táctil, y para colmo corre a trompicones. Encima los pasillos son muchas veces muy largos enfatizando esa desesperación a la hora de verle correr. Su velocidad es absurdamente lenta, y no, los fantasmas no son rápidos, pero no hablamos de un problema de poder morir por culpa de la velocidad, hablamos de un problema de querer apagar el juego porque es desesperantemente lento.

Aunque casi todo es malo, he de decir que el sonido está bien logrado. La música también, con esa melodía entre terrorífica y nostálgica que se repite todo el rato (y siempre es bien recibida). Jugarlo con auriculares como aconseja el propio juego es recomendable. Sin embargo, la poca ambientación que se crea en el inicio es destruida cuando nos damos cuenta de que andar es una opción que no debemos ni contemplar de lo lento que va. Persecuciones ridículas de un fantasma que la mayoría de veces no atina y de un personaje que parece no tener piernas. De todas formas mejor así que con fantasmas audaces que en cuanto te toquen te matan, porque de ser así el juego sería también frustrante en dificultad, y eso gracias a Dios no lo es.

Nada más terrorífico que el ketchup echado a perder

Un par de finales y un modo invisible o algo así, que hace que los fantasmas no aparezcan en pantalla y tengas que memorizarte el juego para sobrevivir. Una estúpidez a la altura de lo decepcionante del título. Puede que el problema fuera mío por haber tenido tantas expectativas, pero con o sin ellas el juego es igualmente aburrido hasta decir basta. Pasar por los días (creo que eran siete, pero me da pereza mirarlo) que representan la cuenta atrás hacia tu teórica muerte acaba siendo una obligación más que una diversión. Un juego con un par de cosas buenas y un centenar de malas, pero sobre todo una decepción excesivamente grande para mí mismo. Si lo sé, le digo al tal NeoJin que dijera otro juego.

PUNTUACIÓN
3.5

7 comentarios :

  1. A mí me dió mucho cangueeelo la parte que vi.

    conejito zombi

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    1. A ti te da miedo todo. Marcelino Pan y Vino incluido.

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    2. ¡Hostias, como pa no tenerle miedo!

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  2. No he entendido nada de la parte de "lo que ocurre en el juego ocurre en la vida real", pero me han entrado muchas ganas de probarlo. ¿Tan malo es? Me deja patidifuso la puntuación (pero que conste que no sé nada del juego ni lo conocía antes).

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    1. Como juego es mediocrillo, pero en jugabilidad sí que es un horror.
      El trabalenguas de lo de la vida real me refiero a la vida real "dentro del juego", no a la vida real como tal claro está. En el juego (la vida real) te encuentras con un juego. Lo que ocurre en ese juego se traslada a esa vida real.

      A mí me entraron muchas ganas de probarlo en cuanto supe sobre él, y luego mira... pero no, no es tan grave como para que te llegue a desaconsejar jugarlo

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  3. Vaya, yo lo voté pensando que era el típico juego que por ser raruno no llega a occidente, pero pese a lo casposo del argumento pensé que molaría más, sentía curiosidad por probarlo, pero sinceramente... ahora creo que me lo ahorraré, ¡que ni si quiera me gusta el terror asiático!

    De todas formas, sólo por lo del recepcionista apitufado ya ha valido la pena que lo juegues xDDD.

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    1. No lo pongáis a un nivel tan pésimo como el LA Noire por ejemplo... es un juego malillo, sin más, con una idea que es buena que si te paras a pensar tampoco lo es xD.

      No se sufre con él, pero es más soporífero de lo que esperas.

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