domingo, 26 de mayo de 2013

Max Payne 3

Nueve años pasaron desde la salida de Max Payne 2 y esta continuación. Nueve años que parecen haber pasado de verdad también para nuestro querido y deprimido personaje que vive su madurez rodeado de música electrónica mezclada con samba, fútbol y unos cuantos maleantes que pretenden hacer imposible la vida de las personas que Max protege en su nuevo trabajo de guardaespaldas. Las calles de la llamada "Noir York" cubiertas de nieve dan paso al sol de Brasil, a las favelas y en general a los contrastes más radicales que nos harán añorar demasiado las ambientaciones de los juegos anteriores.

Pero Max sigue siendo el mismo. Sigue siendo esa alma atormentada que nos brindó egoístamente hablando uno de los momentos más memorables de los videojuegos en su primera aparición allá por el 2001. Continúa su descenso al abismo mezclando pastillas y whisky para superar los acontecimientos que marcaron su vida. El nuevo comienzo que se le brinda en un lugar tan alejado no ha conseguido cambiar a un Max Payne que empieza a hartarse de sí mismo y que casi pide a gritos un final trágico para su vida. Es ese dolor interno lo que le hace casi indiferente el estar vivo o muerto, y es por ello que cada vez que tiene que salir pegando tiros lo hace con un estilo tan único y suicida.

Bruce Willis Max Payne

Max Payne es uno de mis personajes favoritos. Puede que ahora estemos repletos de juegos profundos que llaman a interesarse por mucho más que saber con qué botón/tecla disparamos, pero cuando Max Payne vio la luz por primera vez no era ni mucho menos común encontrarse con un juego que tenia una ambientación y una historia inmejorables. Por ello, Max Payne se ganó un lugar en mi corazoncito, y quizá por ello ahora me he visto lévemente decepcionado con su tercera aventura. El Max Payne maduro y entrado en carnes es bastante menos atractivo que el de hace años. No hablo de atractivo físico, que a mí eso me importa tres pimientos, hablo de atractivo como personaje.

Los monólogos de Max durante el juego siguen siendo de lo más recomendable

Si no me equivoco, Max Payne fue el primer juego que usó el Bullet Time para que nos flipáramos durante horas y horas viendo como volaban a cámara lenta los cadáveres gracias a las magníficas físicas Ragdoll. El magnetismo de ver a Max lanzarse contra los enemigos a cámara lenta en ensaladas de tiro a lo más puro estilo asiático era innegable, y en esta tercera parte sigue siendo igual. Sí, han salido un montón de juegos que usan el Bullet Time, pero el de Max Payne sigue teniendo algo especial (no sé muy bien qué es). Es como si lo jugaras y dijeras "éste es el original".

La manera de contar la historia ha cambiado. Antes gozábamos de interludios donde se nos presentaba la historia en forma de cómic, de novela gráfica donde el neo-noir reinaba y le daba a todo un aire más dramático, más oscuro. Ahora se ha olvidado eso, pero se introduce una nueva forma que no está del todo mal. Ya os anticipo que me gustaba la otra como diez veces más. No tenemos pantallas de carga en ningún momento. Todo el juego es seguido y no hay lugar para una pausa. Veremos todo desde los ojos de Max y desde sus recuerdos, lo que implica que estaremos constantemente sufriendo una serie de... cómo decirlo... ¿interferencias? que nos hacen ver todo muchas veces borroso y mareante simulando el daño mental que debe tener nuestro veterano amigo por culpa de su abuso de pastillas y alcohol.

La propia historia también es inferior. Al fin y al cabo en los primeros Max Payne la historia giraba en torno a Max en una trama que era más que nada contextual. En Max Payne 3 en cambio no tendremos grandes momentos dedicados a Max salvo un par de flashbacks que son en realidad para explicar cómo acabó en Brasil. Cuando juego a Max Payne quiero que vaya sobre él, sobre su mente torturada y sobre sus miedos y no sobre una poco interesante historia de ricos brasileños que se meten en líos. Comprendo también que no van a estar estirando el chicle con lo mismo, pero hubiera sido sensacional introducir alguna ida de cabeza como se hizo en los anteriores juegos que se meta en la locura de Max Payne.

Por supuesto, ésta es de las mejores partes

No es un mal juego. Estoy hablando algo mal de él pero básicamente porque los otros eran sensacionales. Me gustaron varias cosas de él, como por ejemplo el hecho de que sientes que no te enteras de nada de la historia porque el propio Max Payne no se entera de nada. En este sentido el hecho de no haber subtitulado ninguna conversación en portugués permite sentirse un poco como Max Payne en un lugar extraño y desconocido (aunque los españoles entenderemos más).

Max Payne más perdido que Punset en Telecinco

Como juego su desarrollo es simple y quizá poco ambicioso. Escena de video, todo se tuerce cuando parece que no pasa nada y Max sale escopetado pegando tiros con un bullet time prefijado que nos permitirá matar a unos cuantos enemigos antes de enfrentarnos "en igualdad de condiciones". El éxito de estas previas a la batalla marcará nuestro devenir, porque no es para nada un juego fácil. Además, a Max le da siempre por entrar a los sitios a pecho descubierto cuando realmente no queremos eso, y encima entra siempre con una pistola independientemente de lo que llevemos. Esto es especialmente doloroso, ya que tendremos que recibir unos cuantos balazos antes de poder sacar el arma que previamente llevábamos y queríamos para afrontar la escaramuza.

Como digo no es un juego fácil. Moriremos un millar de veces hasta que el juego detecte que somos unos zotes y nos proporcione analgésicos por la cara para intentar sobrevivir. Pronto te das cuenta que ir a lo seguro es lo peor que puedes hacer, que quedarse detrás de una pared y escoger el mejor momento para salir acaba con un bonito cadáver de tu personaje. Lo que hay que hacer es meterse en la piel de Max y salir a morir a pegar tiros a todo lo que se mueva antes de que puedan tomar posiciones estratégicas en el campo de batalla, lo cual hace además el juego todavía más divertido.

Aunque le cueste años levantarse hay que tirarse al suelo cada dos por tres

Pero a pesar de todas esas cosas malas Max Payne 3 es el juego de acción que se espera de él. Hay multitud de partes donde veremos todo saltar por los aires a cámara lenta mientras volamos disparando a los  enemigos. Como digo le falta un poco de variedad en su desarrollo pero no deja de ser uno de los mejores juegos de acción de la presente generación. Lo único que hace que me haya quedado un sabor agridulce es que el juego se llame "Max Payne 3", porque haciendo exactamente lo mismo bajo otro nombre me hubiera encantado. Es un gran juego, pero no tan digno como para estar a la altura de la saga. Max Payne 3 es como una resaca de sus predecesores. Quizá sea yo el que le pide demasiado...

PUNTUACIÓN
7.5

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