lunes, 11 de noviembre de 2013

Marlow Briggs and the Mask of Death

Pero qué juego más raro y desconocido este Marlow Briggs and the Mask of Death. Todavía no sé si me ha gustado o me ha parecido una basura pretenciosa, aunque creo que nunca podré decantarme por ninguna de las dos opciones. Un hack and slash que básicamente es un God of War azteca con un personaje horrendo.



Ya la portada tira muy para atrás, e incluso el nombre del juego hace pensar que estamos ante un juego sin ningún tipo de espíritu que quedará olvidado en el más profundo de los vacíos. Quizá por ello, el juego desarrollado por ZootFly (un estudio esloveno) a veces llega a sorprender, aunque la mayor parte del tiempo nos la pasemos pensando que estamos viviendo un plagio al mencionado God of War. Básicamente el juego es un enorme clon de God of War con algunos momentos de inspiración muy concretos. Si en el género tuviéramos un montón de títulos quedaría todavía más perjudicado, pero al no ser así no nos importa mucho que se inspire (por decirlo suavemente) en las andanzas de Kratos.

Áquí la portada, muy Star Wars

Marlow Briggs, con sus recién adquiridos poderes sobrenaturales, intentará salvar a su novia que está metida en una trama de dioses y rituales bastante típica donde el sacrificio de la susodicha transformará al malo maloso que nos ha matado al principio del juego en una especie de Dios todo poderoso. No es que la historia nos importe mucho en este juego de repartir sin parar, pero lo que sí acaba destacando negativamente es el personaje, Marlow Briggs, que es un niggah estándar que nos cae como el culo. Al menos a mí, no lo soportaba cada vez que abría la boca, y la abre demasiado. Culpa de todo esto la tiene la máscara que nos irá acompañando durante todo el juego y que lleva 2000 años sin hablar con nadie, por lo que tiene ganas de cháchara. Pronto nacerá una extraña relación entre la máscara y Marlow que desencadenará conversaciones estupidísimas con la comedia como principal aliciente. Es como que estamos ante un juego que se toma muy en serio a sí mismo pero con dos personajes principales que se lo toman todo a broma. Una mezcla que acaba perjudicando mucho.

Despliegue técnico importante

Además de la historia, que transcurre sin complicación alguna dentro de lo esperado, hay que mencionar los recursos que utiliza el juego para contarnos los acontecimientos. Además de alguna que otra escena de video, nos toparemos muy a menudo con imágenes estáticas dentro del juego que van cambiando conforme la cámara se va moviendo. No es fácil describir esto (aunque seguro que tiene un nombre). Es como que, en una imagen estática aparece Marlow Briggs a punto de golpear a un enemigo y cuando la cámara se mueve alrededor del escenario vuelve a aparecer Marlow Briggs en una posición distinta con el cadáver de dicho enemigo. Así, sucesivamente, hasta llegar al punto que quiere el juego. El efecto está bien, por lo menos la primera vez. Cuando acaban usándolo diez veces cansa y mucho, porque no aporta absolutamente nada.


Jugablemente, muchas son las combinaciones de golpes que tenemos en las cuatro armas de que dispone nuestro negro cachondón, otra cosa es que quieras realmente aprendértelas, porque quitando algunos combos uno acaba por machacar los botones como buenamente puede, muy lejos del buen sistema de batalla implementado en juegos como el propio God of War o Prince of Persia: Warrior Within. Además de ello, contamos con cuatro magias elementales que tendrán distintos efectos sobre los enemigos y que se comerán nuestra barra de mana muy rápidamente.

Aquí, en medio de un combo bastante largo

Hay bastante variedad de enemigos, y no es un juego especialmente fácil. Tendremos que lidiar tanto con humanos enviados por la compañía de nuestro archienemigo Long como con seres sobrenaturales como insectos y gusanos, todo acorde un poco con la variedad de los escenarios por donde tendremos que pasar. Escenarios, eso sí, muy majestuosos y bien diseñados, lo suficiente como para que ellos solos consigan sacudirse la etiqueta de mediocridad del apartado técnico. Digamos que el juego no está a la altura de sus escenarios.

Soy el señor de las bestias

Es llamativa la apuesta por la plataforma en vez del combate en un hack and slash. Marlow Briggs tiene tantas partes de plataformas que uno se plantea si realmente está jugando a un beat 'em up. No son nada del otro mundo, y a veces se combinan con puzles de simpleza justificada, pero de alguna manera gustan bastante, por lo que eso me lleva a pensar que el juego tiene sus carencias importantes a la hora de ponerse a repartir toñas. Le falta un poco de variedad, aunque esos momentos diferentes a veces son tan inesperados que uno acaba recuperando la fe en el juego.

Es un juego con bastantes sorpresas, o por lo menos las que hay son bastante inesperadas. Ya sólo por lo ingenioso de los títulos de crédito merece la pena. Consiste en un minijuego donde tendremos que ir hacia arriba esquivando los títulos de crédito que nos van viniendo además de otras trampas. Bastante difícil por cierto. De las pocas veces que no quieres que los títulos de crédito acaben.

La tontería de los créditos

Un juego difícil de digerir, pero no en un sentido tan negativo. No puedes quitarte de la cabeza esas sensaciones de refrito, pero a la misma vez tiene particulares virtudes que por lo menos consiguen que sientas que no has perdido el tiempo.

4 comentarios :

  1. Respuestas
    1. A mí es que ya sabes que el género me entra suave

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  2. Una vez que lo empiezas a jugar te enganchas de el. Te lo digo yo un amante de los juegos de terror y de Ciencia ficcion como el Half Life pero con este juego me puse a jugar mas que con los otros es muy bueno 5 Estrellas es mi calificacion

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    1. A mí también me pareció bueno aunque ha pasado muy desapercibido. No me gustó tanto como para compararlo con cosas como Half-Life, pero mal juego no es.

      Gracias por tu comentario ^^

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