jueves, 23 de enero de 2014

Alex Kidd: The Lost Stars

Cuando era pequeño ansiaba probar el resto de juegos de Alex Kidd. Ahora, de mayor, me alegro mucho de que ese sueño no se cumpliera.




Pues sí, Alex Kidd, esa mascota de SEGA que luego fue sustituida por Sonic. Eso sí que es una historia chunga y no la rivalidad entre Sonic y Mario. Vamos, da como para hacer un juego gore. En fin, que todos los que tuvimos una Master System II nos encontrábamos con que, si encendías la consola sin ningún juego, te aparecía un juego aparentemente inocente llamado Alex Kidd in Miracle World. Dicho juego no era ninguna tontería, porque fácilmente era uno de los mejores de todo el catálogo de la bella consola de SEGA con su adorable botón de Pausa en el armatoste y no en el mando (como para tener una urgencia).

También era uno de los juegos más difíciles que he jugado nunca. Recuerdo tener la caja de la Master System II completamente llena de burrapatos apuntando los códigos del temible piedra-papel-tijera. Si conseguías sobrevivir a dichas batallas te quedaban los terribles castillos de dificultad extrema. Probablemente si alguien me pregunta cuál es mi mayor logro videojueguil responda: haberme pasado el Alex Kidd in Miracle World completamente.

Una especie de niño punk me tira pedos en forma de calavera

Pero dejo ya de autoalabarme y procedo a hablar de esta segunda entrega de Master System II. Como digo, habiendo jugado tanto al original tenía curiosidad por sus continuaciones, pero no ha sido hasta hoy que me he puesto a jugar a su segunda aventura. Alex Kidd: The Lost Stars es un juego que no tiene nada que ver con Alex Kidd in Miracle World. Tan sólo mantenemos el cabezón del pobre Alex, pero nada más. Absolutamente nada de la complejidad que veíamos en el primero. No hablo ya de dificultad, hablo de su concepto. Alex Kidd in Miracle World era único en su especie, casi indefinibile, mientras que The Lost Worlds (lanzado en 1988 para Master System aunque cuenta con una versión previa de arcade) es un juego netamente de plataformas horizontales sin más.

Esto es lo único diferente que hay en Alex Kidd: The Lost Stars

En The Lost Stars no contamos con una barra de vida propiamente dicha, tan sólo una barra de tiempo que irá mermando poco a poco y que se verá también reducida ante cualquier contacto con criaturas hostiles. Sin embargo, lo peor de ser golpeados no es el hecho de perder barra de tiempo... es escuchar el grito que pega Alex Kidd de un sufrimiento inhumano que hiela la sangre. Un horror. Podemos ir rellenando la barra de tiempo con objetos que van apareciendo, y esto es vital para proceder con éxito.

Para defendernos contamos con un botón de ataque que lanza un... no sé qué es, pero suele eliminar a todos los enemigos fácilmente. Sin embargo, ese botón de ataque se agota y básicamente nuestra labor durante el juego será la de esquivar todo aquello que se nos venga encima. Y para esquivar, Alex Kidd cuenta con unos saltos en los que se abre de piernas más que la propia Chun-Li.

Alex Kidd haciendo un Van Damme

Catorce niveles que en realidad son siete. O siete niveles que en realidad son catorce. Como prefiráis, porque no hay gran diferencia en el resultado final. Es de esos juegos que tienes que pasarte dos veces para conseguírtelo al 100 %, con una segunda vuelta más difícil pero que tampoco es aquí excesivamente complicada. De hecho lo que ocurre es que la primera vuelta es un tanto fácil de más (sobre todo esperando un infierno propio de un juego que se llame Alex Kidd). Nuestro objetivo será recoger seis orbes que luego están relacionados con los signos del zodiaco, para acabar en un nivel final donde todos actúan conjuntamente para... pues no sé, para algo. Así que ahí están, los doce signos del zodiaco (no, no está Ofiuco) junto a dos niveles especiales que actúan como "final". No hay ni siquiera jefes de final de nivel, tan sólo una parte especial en la que si somos atacados volveremos al principio de "la batalla" en lugar de seguir avanzando con nuestra invencibilidad temporal.

Ofiuco selección

Técnicamente decente. Gráficamente es aceptable para un juego de Master System. Tiene mucha variedad de enemigos y de escenarios así como de colores, y los sprites son bastante grandes. Ya sólo el cabezote de Alex Kidd requiere de un arte excepcional digno de los mejores programadores. En cuanto al sonido, quitando el grito aberrante de cada vez que nos golpean, todo bastante correcto.

Es cutre por sí solo, pero el hecho de ser un Alex Kidd lo acentúa más. De todas formas creo que los posteriores tampoco es que mejoren la cosa. Con otro nombre me hubiera gustado algo más. Así de injustos somos los seres humanos.


4 comentarios :

  1. Exagerao, el Alex Kidd in Miracle World no es nada dificil, me lo suelo pasar 5 o 6 veces al año y no suelo tardar mas de 20-25 minutos xD

    El resto de juegos de Alex Kidd, como bien dices, mejor no hablar de ellos. Son basura, sin mas.

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    1. Inconsciente! Que nos lo podamos pasar como queramos porque crecimos con el juego metido dentro de la consola no significa que no sea un infierno considerable para el humano medio.

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    2. Bueno, tanto como basura...
      El Alex Kidd in Shinobi World casi me gusta más que el Miracle World. Lo malo es que es un poco corto.
      Alex Kidd in the Encanted Castle (no sé si lo escribí bien, vamos, el de Mega Drive) tampoco está mal. Es bastante peor que el Miracle World, pero no está mal.

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