jueves, 6 de marzo de 2014

DuckTales: Remastered

Pablosh es uno de los usuarios más queridos de este BloJ. No suele comentar por aquí, pero por Facebook siempre suele tener alguna palabra sobre las entradas que van apareciendo. Su fidelidad quedó demostrada y recompensada en su participación en el especial ¿A qué juego quieres que juegue? Gold Edition #1 con DuckTales: Remastered, pero como pasara con el Soul Reaver no acaba de dar con la tecla del juego maravilloso que me convenza plenamente.




DuckTales: Remastered es la versión actualizada del mítico juego que apareció en NES en 1989, sin duda uno de los mejores del catálogo en su género plataformero (el estrella), o al menos así lo recuerdo porque cuando lo jugué era un atractivo jovenzuelo. Conforme iba jugando a este remake iba recordando partes míticas de aquél juego, y he de decir que DuckTales cumple más o menos en lo que se le pide. Además, supone una aproximación más eficaz de lo que fue la serie de televisión, a la cual hay unos cuantos homenajes a lo largo de nuestra aventura.

No falta el clásico nivel de vagoneta

Voy directo al grano. ¿Me hubiera gustado más Ducktales: Remastered si no hubiera jugado al remake de Castle of Illusion? Sin duda sí. ¿Es justo que evalúe un juego comparándolo con otro? Sin duda no, pero es inevitable. El remake de Castle of Illusion podía ser un pelín sosillo casi por la imposibilidad de hacer a día de hoy un juego de plataformas 2D (2.5D) que llegue a colocarse entre los mejores de, digamos, un año, pero DuckTales se queda muy por debajo del juego de SEGA. Llama la atención la cantidad de gente que ha participado en DuckTales: Remastered como demuestran sus eternos títulos de crédito (ni que fuera el GTA) y que a la misma vez se les haya quedado tan corto.

Sin embargo, continuando con la inevitable comparación, DuckTales gana algo en rejugabilidad, y es que mientras que en Castle of Illusion no había nada que hacer una vez conseguidos sus secretos (nada del otro mundo) aquí tendremos que seguir acumulando una fortuna con el objetivo de desbloquear todos los objetos que se nos ofrecen en el menú, en forma de diseños artísticos, bandas sonoras y homenajes televisivos. Si algo nos enseño el tío Gilito es que la avaricia no tiene fin. En cualquier caso, es algo que hacer, aunque el juego no es lo suficientemente adictivo como para dedicarse a rejugar todos los niveles.

Podéis nadar en oro, como Gabe Newell

El juego falla en su entorno gráfico. No hablo de aspectos puramente técnicos, hablo más bien de cómo lucen al final, y es como si le faltaran varias capas de procesado. Tenemos sprites bastante suavizados para los personajes del juego que se mueven en entornos tridimensionales donde no acaban de pegar. Es como si hubieran sido extirpados de otro juego y hubieran sido incluídos en uno de una calidad superior. A mí al menos no me convenció, y más después de haber jugado el ya citado Castle of Illusion. Al principio creía que era cuestión de tiempo hasta que mis ojos se habituaran, pero no fue así.

En movimiento luce bastante peor

Además de esto, los niveles han sido rediseñados pero les faltan muchas horas de juego, mucho testeo o como queráis llamarlo. Hay determinados momentos en los que se ven muy descuidados y son muy poco inteligentes a la hora de intuir el comportamiento del jugador. Más allá de esto, todo se mueve dentro de unos estándares de simpleza que, por otra parte, no tienen que ser sinónimo de aburrimiento.

Casi un God of War

La brillantez del juego se basa en su componente nostálgico. Sus virtudes plataformeras pasan por ser las de emular casi a la perfección (con reducida dificultad) los juegos del género que nos tragamos en la era de oro de los plataformas, al contrario que Castle of Illusion, que también tenía ese encanto pero además lo amoldaba un poco más a los tiempos actuales. Ambas son aceptables, pero parece que Castle of Illusion deja más presencia en ti.

Siete niveles y una historia común pero que queda rebajada por las malas cinemáticas. Nuestro objetivo en casi todos los niveles será encontrar un número determinado de objetos que abrirán una nueva parte del mapeado que nos llevará a un boss final. Incluso tenemos un mapa, y teniendo en cuenta como va orientándose la historia uno parece que esté jugando más a un Castlevania que a otra cosa. Si no recuerdo mal, en el original, necesitábamos objetos en algunos niveles que servían para otros, pero eso aquí se ha omitido y no es necesario regresar, aunque podemos elegir el orden en que terminamos los niveles que forman la estructura principal.

Los jefes de fin de fase se pueden hacer fácilmente a la primera

En definitiva un juego decente, pero que sea tu quincuagésima opción por detrás de varios plataformas de la era de las 8 y 16 bits, incluído el propio DuckTales original.


2 comentarios :

  1. La verdad que cuando enseñaron las primeras imágenes ya se veía perfectamente que algo no cuadraba, y es que si ya de por si el 2.5D es raro, como esta gente lo ha hecho es más aún. Estuve tentado de comprarlo, pero viendo que el cartucho original esta al mismo precio... mejor quedarse con el de NES.

    Un saludo!

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