viernes, 28 de marzo de 2014

Pinocchio

Si os dijera que es la leche me crecería la nariz.




Geppeto nos espera para salvarle. Estos humanos no se pueden dejar solos ni un segundo, en cuanto te descuidas se los tragan ballenas gigantes. Gracias a nuestro intrépido muñeco (luego os reís de mis peluches) salvaremos la vida del anciano inventor (espero que nadie diga que estoy spoileando el cuento de Pinocho) y ya de paso cumpliremos con los requisitos que el hada nos impuso para ser un niño de carne y hueso. La verdad es que después de ver Inteligencia Artificial uno ya cambia un poco la percepción del cuento y a mí me parece demasiado triste.

Pinocchio es el claro ejemplo de juego que se impuso a mediados de los noventa y que apostaba más por la calidad gráfica que por la jugabilidad en sí. No estamos ante, por ejemplo, el caso de Toy Story, donde jugabilidad y gráficos iban de la mano. Hablamos de ése juego que estáticamente se ve poderoso pero en movimiento es horrendo, sobre todo a la hora de ejecutar sus animaciones.

La feria de Albacete

Lento como él solo. Si no fuera porque hablamos de una consola pensaría que tengo algún problema de incompatibilidad de hardware con el juego. Pinocchio viajará por siete niveles (si no he contado mal, como siempre digo) donde veremos grandes clásicos de las plataformas de una manera notablemente insulsa. Desde la clásica montaña rusa donde tendremos que esquivar y agacharnos pasando por niveles estereotipados horizontales, así como escaladas verticales donde caerse supone casi querer apagar la consola. En cuanto a variedad va bien servido.

Lo peor es que en la mayoría de los niveles uno se encuentra especialmente confuso y perdido en aquellos donde no hablamos de un progreso horizontal normal y corriente. Tendremos que ir buscando la salida más por intuición que por otra cosa. A veces tenemos otros objetivos que tenemos que cumplir y de los que ni siquiera se nos ha notificado. Podemos decir que Pinocchio falla y mucho en la planificación de los niveles.

Único nivel cuya lentitud te favorece

Así que ahí lo tenemos, un común juego de plataformas con buenos gráficos basado en ese cuento que nos enseña a no aceptar lo que eres y no estar contento contigo mismo.


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