lunes, 20 de octubre de 2014

One Late Night

Hoy, en análisis que no son análisis...



One Late Night es una oportunidad que quiero aprovechar para hablar un poco de los youtubers (en su vertiente videojueguil). Ya sabéis, esa gente que se dedica a grabar sus partidas y a subir sus videos a Youtube con el fin de conseguir comentarios, likes, suscriptores y cualquier otro elemento cuantitativo.

Ojito a cómo coge la taza

One Late Night es un juego de youtuber derivado del fenómeno Slender del que ya os hablé, y que ha dado a relucir un montón de hipocresía videojueguil. Y es que, Slender fue de los primeros juegos de bajísimo presupuesto y calidad discutible que apareció con el único objetivo de asustar al jugador. Esto propició una lluvia de youtubers que se grababan aterrorizados, tal y como ha pasado años y años en vídeos del Rellano. Hay algo de gracioso en eso de ver a alguien asustarse, y Slender con lo básico que era funcionaba tal cual, como esos juegos de concentración flash donde te aparecía la niña del exorcista gritando de la nada.

La gente jugó a Slender, y lo jugó mucho, y a pesar de sus carencias la gente disfrutaba enseñando el juego a sus amigos y haciéndoselo jugar. ¿Qué pasó? Que los youtubers empezaron a explotar definitivamente entonces, y Slender fue el juego base de cualquier youtuber. Luego llegaría una avalancha de juegos del estilo para aprovechar el tirón, pero esa es otra historia. Lo que nos concierne hoy es que Slender dejó de gustar y se le cogió manía en cuanto se convirtió en un fenómeno de Youtube, a pesar de que muchos lo jugaban antes y les gustaba.

Ahora bien, sin entrar en temas evidentes del odio que generan los youtubers derivados de la neta envidia... ¿cuál es el problema de hacer vídeos en Youtube con el objetivo de que te vean? Es decir, te pueden parecer más o menos estúpidos, pero el fenómeno de youtuber (videojueguil), su esencia, lleva con nosotros años y años, prácticamente desde que salió el primer videojuego y la gente se apiñaba para ver la partida de alguien en un salón recreativo. Creemos que los tiempos cambian, pero no lo hacen tanto. Pensad en el doble sentido de esa "relación", en el espectador que mira al youtuber al igual que tu hermano te veía a ti jugar de pequeño, y en el jugador que se siente reconfortado e incluso se crece al comprobar que le ven jugar. El youtuber en su esencia no es más que eso, online y masivo, y no alcanzo a entender el odio que existe hacia los mismos sin pensar en la envidia casi como única razón.

Ah, One Late Night una basura, seas youtuber o hatertuber. Basura gratis, eso sí, pero basura. De todas formas si queréis más opinión leed la fichita.


3 comentarios :

  1. Hombre, a mí hay muchísimos youtubers que me caen muy mal (al menos lo que dejan ver) y no creo que sea por envidia precisamente. Es más por el horror de ver a alguien sobreactuando y creyéndose la pera y encima mendigando likes y subcripciones. Los youtubers que se ven auténticos y realmente dicen algo interesante o son graciosos sí que me gustan.

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    1. Pero tú no tienes el odio racional, no entras en ese tipo de gente. A ti no te gustan y ya está.

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  2. Juegazo. Que se lo traguen los youtubers y quienes los siguen. A favor de los Youtubers he de decir que me han sacado de más de un apuro en un juego porque una guía está bien, pero un walkthrough es genial en ciertos casos.

    Saludos fremen

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