jueves, 4 de diciembre de 2014

Castle Crashers

Se hizo esperar en PC el juego de The Behemoth (BattleBlock Theater, Alien Hominid). Nada más y nada menos que cuatro años desde que vio su aparición en Xbox 360, pero de alguna forma la espera ha merecido la pena.



Seré franco y directo: si Castle Crashers hubiera aparecido ahora mismo no hubiera tenido ni la mitad de la repercusión que tuvo en su momento. Hablamos de un juego de 2008, un año donde lo indie acababa de explotar. En Abril la gente ya tenía disponible ese punto de inflexión llamado Braid y el chip estaba receptivo hacia algo distinto. Así, llegó Castle Crashers con una fórmula sencilla que recogía gran parte de lo mejor de los beat 'em up clásicos de la era de los 16 bits. Hoy en día la oferta de indies es tan extremadamente grande que Castle Crashers probablemente hubiera pasado como uno más, porque aunque es un muy buen juego tampoco tiene nada de especial.


Castle Crashers es como estar viendo una serie de dibujos animados de antaño, por lo visual y por su sentido del humor. Cada uno de los caballeros tiene un color distinto y sus diferencias solo pasan por sus poderes mágicos (fuego, hielo, rayo y veneno). Es un poco el modo Power Rangers. En cualquier caso, lo que de verdad importa es cómo te especialices en el juego, ya que puedes subir de nivel y serás tú quien decida cómo distribuir los puntos de experiencia entre fuerza, magia, salud y agilidad.

Es un machacabotones que se esfuerza por hacer las cosas distintas. Hay multitud de situaciones en cada nivel que van más allá de avanzar hacia la derecha y decapitar todo lo que se nos ponga por delante. La cooperación es bastante nula, y la única interacción surge cuando uno de los caballeros ha de revivir a otro caído en batalla. Si lleváis suficientes pociones esto no tiene ni que pasar, ya que no es un juego muy difícil.

Si yo dibujara a Meat Boy me saldría así

Llama la atención que un juego tan bien hecho tenga fallos tan estúpidos y concretos. El "inventario", por decirlo de alguna manera, es bastante incómodo. No podemos comparar las armas que se nos ofrecen con las armas que tenemos equipadas, y todo pasa por memorizar números. No pasaría nada si no fuera porque en mitad de batalla las armas que puedas coger vienen sin estadísticas, por lo que te la juegas a coger un arma que igual te parece muy poderosa por sus pintas y luego no vale para nada. También están los animales que funcionan como habilidades pasivas y que, hasta que no volvemos aposta al herrero, no sabremos qué habilidad tienen.

Y luego está que a veces se pasa de caotico

Una gran cantidad de niveles aunque el juego se hace corto. Batallas grandes con jefes y algún que otro modo añadido. Un buen juego sin duda, pero conforme van pasando los años y lo indie va evolucionando Castle Crashers va perdiendo un poco de su chispa.

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