viernes, 13 de febrero de 2015

Worms

I'll get you!!



Hoy mi infancia se intenta entreponer en mi ya de por sí manida objetividad, y es que el Worms en su versión de Mega Drive fue probablemente el buque insignia de mi escolaridad. Eso de celebrar mis cumpleaños en casa con fiestas de sandwiches y partidas de Worms era una felicidad muy pocas veces descriptible. Incluso cuando los cumpleaños de mis compañeros de cole se convertían ya en fiestas pre-alcohólicas -y no tan pre- yo seguía apostando por la fórmula de Fanti-Cola+Sandwiches+Worms. Bueno, todos sabemos que todavía lo seguiría haciendo así.

La versión para PC que hoy analizo ya la caté muy tarde como para engancharme, y es que ya estaba por ahí el Worms 2 y más adelante el espectacular Worms: Armageddon. A partir de ahí, los gusanos de Team 17 (Alien Breed, Superfrog) se pasan a las tres dimensiones, y el cambio nunca acaba de reinar entre los jugadores, convirtiéndose la saga en un producto secundario a la hora de los lanzamientos más esperados. Team 17 decide en ese momento casi prostituir a su "mascota" y publica, en un periodo de 14 años (lo que llevamos de milenio) 20 juegos con las criaturas como protagonistas en todo tipo de géneros que tocaban mucho el palo de lo denominado despectivamente "casual".

Acabemos la clase de historia y vamos con este Worms de 1995. Como dije la versión de PC para mí era prácticamente nueva porque di el salto a las secuelas, así que tenía miedo por esa vertiente y también por la de mi recuerdo ultramegahipermacropositivo de mi infancia. Durante mi primera partida volví a sentir lo bueno que es el juego. A día de hoy, no es ninguna barbaridad catalogarlo como un juego eterno. Sigue siendo igual de divertido, y hay algo extremadamente cómico y placentero en ver salir volando por los aires a los pixelados gusanitos que pueblan esos destructibles y aleatorios escenarios.

Una de las versiones de Scorched Earth
No creo que haga falta explicar qué es Worms, pero por si hay algún despistado que todavía no ha jugado a esta maravilla -o a alguna de sus versiones- estamos ante un juego de estrategia por turnos donde dos o más equipos compuestos por cuatro gusanos se masacran. Puede que alguno hayáis jugado al Scorched Earth, considerado el papá de todos estos juegos. En aquél juego de principios de los 90 se enfrentaban tanques que se disparaban entre sí, siendo el jugador el que apuntaba y marcaba la potencia para alcanzar a su rival. Worms es eso, solo que el arsenal es mucho más variado y más "innovador".

Porque Worms destaca por su sentido del humor, y en ello tiene gran culpa sus armas. Además de las conocidas (bazooka, granadas y derivados) tenemos bombas que al explotar sueltan bananas cuyo radio de explosión es demencial, ovejas casi incontrolables que explotan a nuestra voluntad o bolas de fuego que nuestros gusanos lanzan como si fueran kame-hame-ha. Pero en toda esta locura se impone un gran componente estratégico que convierten a Worms en una de las experiencias del subgénero más recomendables. Además, las partidas son bien personalizables con muchas posibilidades de variar situaciones y modos.

El rey de Worms son las partidas con amigos, o incluso si me apuráis partidas contra vosotros mismos controlando a todos y cada uno de los gusanos. Sin embargo, Worms incluye un modo desafío en el que tendréis que sobrevivir a 25 niveles de dificultad ascendente. ¿El problema? que la IA es absolutamente demencial en el peor de los sentidos. Es absolutamente robótica, y a la vez estúpidamente imbécil. Básicamente, si el gusano enemigo tiene tiro impactará contigo con toda seguridad quitándote la máxima puntuación posible, pero si haces algo fuera de lo común -como situarte junto a tu enemigo- actuará de la manera más ilógica, desde dispararse a sí mismo hasta no utilizar ninguna de las armas idóneas para dicha situación.


Pero es el Worms, y eso es lo que importa. Volví a hacerme mis equipetes al igual que cuando era un tierno niño (uno de Expediente X, otro de mis peluches, otro del Real Madrid...) y volví a sentir la adrenalina de una banana bomb bien explotada. Puede que no hayan hecho nada más los de Team 17, pero joder, qué bien hecho estaba esto.


6 comentarios :

  1. Buf, anda que no le di horas al Worms: Armageddon en casa de un amigo hará 6 o 7 años. Nunca llegué a explorar más la saga, pero con tu análisis me has dado ganas de tirar de torrent y retomar viejos tiempos.

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    1. A mí también me han dado ganas!! Al menos al 2 y al Armageddon volver a jugarlos de nuevo. Luego no sé si me atrevería con el salto al 3D porque cuando lo hice no me gustó precisamente, pero vaya...

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  2. Un juegazo. En mi caso el que mejor recuerdo es el de PC porque es el primero al que jugué, y tampoco toqué sus secuelas. También probé la versión de Mega Drive, y la verdad es que es muy fiel a la original. Pues eso, un juego muy divertido y original, y yo lo tengo en el mismo nivel que antes porque no probé las secuelas xdddd

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    1. La de Mega Drive es muy digna desde luego! Las secuelas no son para nada decepcionantes, yo de ti hacía por probar al menos el Armageddon, aunque el encanto que tiene éste es cada vez mayor con el paso de los años.

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